
Primer sábado electoral del año y los muchachos no desaprovechan la ocasión. Estamos de rebajas y saldos.
Para Zapatero el saldo de 2007 es positivo. Cierra el año con dinero en la hucha. Algo más del dos por ciento de superávit, según ha anunciado en el Hotel Auditorium. Lo que es tanto como decir que si España fuese una empresa privada podrían empezar a repartir dividendo.
Rajoy, en cambio, está más contagiado por la cuesta de enero y, por eso, promete rebajas en el IRPF. Concretamente lo rebajará en 1000 euros a las mujeres trabajadoras. Si gana, claro.
El PSOE ha conseguido apaciguar la casa. No hay guerra abiertas públicas y notorias sobre las candidaturas y las listas se han cerrado gracias a la anestesia que brinda el poder.
El PP parece prepararse para tiempo de reformas. Madrid será escenario de rivalidad doméstica entre Aguirre y Gallardón aunque la fórmula de silencio obligado escogida por Rajoy no haga más que poner nerviosos a los aspirantes y a los pretendientes.
El miércoles se sabrán muchas cosas. El PSOE adelantará un borrador del programa. Tal vez para lanzar globos sonda. El PP recibirá los nombres de los 51 cabeza de lista al Congreso.
Qué nervios.
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